|
Tel Aviv
Tel Aviv es la más moderna y occidentalizada ciudad de Israel. Si bien Jerusalén es la capital oficial (aunque no reconocida internacionalmente como tal) y religiosa, Tel Aviv es la capital casi oficialmente reconocida.
No solo es el centro cultural y comercial del país, sino que es una de las ciudades más liberales y laicas, con una riqueza de atracciones turísticas, tiendas, restaurantes, playas y excitante vida nocturna, que al caminar por la noche difícilmente puedas imaginar que estás en Tierra Santa.
Jerusalén sólo puede estar a 80 kilómetros de distancia, pero cultural, social y psicológicamente podría estar a un millón de kilómetros. Aunque los turistas se vuelcan hacia Jerusalén por sus Santos Lugares, en Tel Aviv las Kipás (la gorra judía masculina) se cambian por parasoles, el pescado gefilte por sushi y las antiguas edificaciones de piedra por hormigón vaciado.
Después de unos pocos días en Tel Aviv empezarás a preguntarte si existe el fin de semana. La ciudad parece estar en vacaciones permanentes, y en cualquier momento del día o la noche encontrarás cafeterías atestadas, deportistas haciendo jogging, paseadores de perros y vagabundos.
La verdadera razón para visitar esta ciudad es disfrutar de su fantástica gastronomía, vibrante vida nocturna y agradables calles arboladas que desembocan en el mar Mediterráneo, y es probable que al marcharte te sientas rejuvenecido y con ganas de volver por más.
Para alojarnos elegimos el Crowne Plaza Tel Aviv, un hotel estratégicamente situado frente a la playa, cerca de la antigua ciudad de Jaffa y de los distritos de bares y clubes nocturnos. Su bello diseño y buen precio nos convencieron de haber hecho una buena elección.
El mejor lugar para comenzar una gira por la ciudad es el sitio de moda, el Boulevard Rothschild, situado en el corazón de Tel Aviv. Aquí, en el número 16, el 14 de mayo de 1948 David Ben Gurión declaró la independencia del Estado de Israel.
El Bulevar Rothschild y sus calles adyacentes son el hogar de numerosos ejemplos de la arquitectura de estilo Bauhaus, caracterizado por líneas limpias y contornos asimétricos, por lo que es llamada la Ciudad Blanca y le ha valido el reconocimiento de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
A pocos pasos del Boulevard Rothschild se encuentra el colorido y bullicioso Mercado Carmelo, y el singular barrio Kerem Hatemanim, establecido por inmigrantes procedentes de Yemen.
Hacia el sur encontramos la antigua ciudad de Jaffa. Con más de 3000 años de antigüedad, la ciudad tomó su actual forma principalmente en el período otomano, y su cumbre ofrece vistas espectaculares de Tel Aviv y la franja costera.
Jaffa no solo brinda a sus visitantes la oportunidad de explorar una ciudad de raíces bíblicas, sino que sus sinuosas callejuelas son el hogar de una pujante colonia de artista, galerías de arte y restaurantes.
Ya en el centro moderno de Tel Aviv, la Plaza Rabin es un lugar importante para las grandes manifestaciones políticas y desfiles. Adyacente a la plaza se encuentra la calle Ibn Gvirol, una de las principales zonas comerciales, que se extiende hacia el norte hasta las verdes extensiones del Parque Yarkon.
Cuando se trata de cultura y entretenimiento, este lugar ofrece una increíble gama de opciones, incluyendo galerías de arte como el Museo de Tel Aviv, conciertos de música clásica en el Auditorio Mann, jazz israelí, o música y baile en cualquiera de los numerosos bares y clubes de la ciudad.
Tel Aviv tiene una gran cantidad de cafés que podrían rivalizar con los de Florencia y Milán, pero la verdadera atracción es la gastronomía. Tanto si se trata de alta cocina francesa, carnes a las brasas y humus, falafel, o un simple bocadillo, la variedad y frescura son dignas de disfrutar.
|